La Ley de Alyssa: ¿cómo puede salvar a nuestra futura generación?

En un blog anterior, hablamos sobre qué industrias están más preocupadas por regresar al trabajo, encontrando que la educación está entre las tres principales. Más allá de todas las preguntas que los maestros tienen sobre cómo se tomarán las medidas de seguridad con respecto al COVID-19, la industria educativa tiene otras temas relacionados con la seguridad: agresión sexual, acoso escolar y tiroteos. El último se ha convertido en una cruel realidad para la sociedad estadounidense.


Un artículo de CNN dice que hay más tiroteos masivos públicos en los Estados Unidos que en cualquier otro país del mundo. Según Everytown for Gun Safety, desde 2013 hubo al menos 591 incidentes de disparos en el recinto escolar, que resultaron en 215 muertes y 422 lesiones, incluidos 34 suicidios y 7 auto lesiones, respectivamente.


En febrero de 2018, un joven de 19 años abrió fuego en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida. Desafortunadamente, 17 adolescentes y adultos murieron. Las investigaciones mostraron que muchos procedimientos de seguridad y protección no se cumplieron, lo que permitió al tirador seguir moviéndose libremente por los pisos y las aulas del edificio.


De este trágico accidente surgió la Ley de Alyssa, cuyo objetivo principal es disminuir el tiempo de respuesta de las fuerzas del orden durante las emergencias que amenazan la vida y que ocurren en las escuelas. Esta legislación requiere que todas las escuelas públicas instalen alarmas de emergencia de pánico móviles, que deben estar vinculadas con las fuerzas del orden, mismos que serán los primeros en responder para actuar rápidamente y ahorrar tiempo.


Esta legislación, que lleva el nombre de una de las víctimas del ataque en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, está activa en Nueva Jersey y recientemente en Florida. Actualmente está en progreso en estados como Nueva York, Nebraska y a nivel federal.


Con la instalación de las alarmas de botón de pánico, se espera que los estudiantes, maestros y personal puedan responder de manera más apropiada ante cualquier tiroteo activo o emergencia, a fin de ayudar a crear y mantener un entorno escolar seguro al aumentar la vigilancia y la conciencia de seguridad.


Ninguna escuela debería ser un lugar en el que se amenace la vida y el bienestar de los niños y los educadores. Creemos que es necesario un enfoque extenso para la seguridad escolar mediante el desarrollo de programas de evaluación de amenazas, preparación de respuesta a emergencias y la adopción de sistemas de alarmas de seguridad que puedan ayudar a prevenir y reducir estos incidentes.


Kwema ayuda a construir escuelas más seguras al proporcionar dispositivos discretos que activan un protocolo de emergencia en solo 3 segundos. Con nuestra tecnología wearable, los estudiantes y profesores pueden alertar rápidamente ante cualquier incidente, maximizando el tiempo de respuesta y conteniendo cualquier escalada. Además, nuestros dispositivos están diseñados para evitar costos de adopción y capacitación.

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Foto de Arthur Krijgsman en Pexels

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